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Eclipse total solar antártico 2021

Dos de las grandes ciencias favorecidas por la geografía chilena tienen una cita a fin de año


Dr. Patricio Rojo, Universidad de Chile

Desentendidos de la pandemia que ha marcado a la humanidad estos últimos años, los tres cuerpos Sol-Tierra-Luna han seguido su implacable danza de sombras y luces, incluyendo los alineamientos que conocemos como los formidables eclipses.

Cuando la Tierra es el cuerpo central del alineamiento, desde una gran fracción de nuestro planeta se puede observar a la Luna desapareciendo tras la sombra terrestre.

Sin embargo, el espectáculo mayor del Sol desvaneciéndose durante el día en un eclipse total está reservado solo para aquellos que puedan llegar a la delgada franja de unas decenas de kilómetros que la sombra de la Luna produce sobre la superficie terrestre a lo largo de un puñado de horas en un típico desplazamiento oeste-este.

Lejos estamos de aquellos tiempos históricos en que un eclipse total encontraba desprevenida a poblaciones, provocando creativos mitos, augurios e incluso decapitaciones a astrónomos que no pudieron predecir la desaparición del Sol.

Asimismo, por casi dos siglos hemos logrado perfeccionar las imágenes de este evento, obteniendo valiosos resultados científicos que van desde el descubrimiento de un nuevo elemento (Helio, eclipse 1868) y la comprobación de la Teoría de Relatividad General (eclipse 1919), a estudios actuales que tratan de entender el mecanismo de calentamiento de la corona solar.

En efecto, la corona solar, la capa más externa del Sol, es la gran protagonista de los eclipses totales. Esta es una capa típicamente invisible debido a su baja densidad y brillo comparada con la brillante y esférica fotósfera, de donde provienen la mayoría de los fotones que recibimos del Sol.

En un eclipse, la Luna oculta la fotósfera dando el efecto de un Sol negro y chascón que no es más que la fotogénica corona, cuya apariencia varía fuertemente durante el ciclo solar de 11 años. La corona, con temperaturas de millones de grados, mantiene perplejos a los científicos, que hasta el día de hoy debaten varias posibles teorías que puedan explicar una temperatura miles de veces mayor que la temperatura de la inferior fotósfera. Solo nuevas observaciones realizadas durante eclipses en conjunto con observaciones complementarias de satélites (que posibilitan acceso a un campo de visión distinto) permitirán resolver este misterio.

Por otra parte, todos aquellos que han experimentado un eclipse total encuentran la experiencia sobrecogedora, resultando en grandes motivadores de acercamiento del público general a las ciencias, sobre todo para las generaciones más jóvenes.

Durante estos últimos años y por mera coincidencia, Chile ha disfrutado de una verdadera temporada de eclipses totales.

En julio del 2019, un despejado valle de Elqui prepandémico maravilló tanto a miles de turistas que disfrutaron de un Sol negro durante unos pocos minutos, como a decenas de científicos que lograron observar con precisos instrumentos desde uno de los mejores observatorios del mundo.

Por otra parte, en diciembre de 2020, las restricciones del Covid y las lluvias permitieron obtener solo unas pocas vistas del eclipse entre nubes.

Este año, cerrando el ciclo de eclipses en nuestro país, un muy inusual evento de eclipse total sucede en una franja del Continente Blanco. Inusual en varios aspectos: un eclipse total en Antártica sucede cada 20 años aproximadamente; el campamento de verano Glaciar Unión es el único asentamiento preexistente que será testigo del evento en todo el planeta, y la sombra lunar toca la superficie terrestre en forma muy tangencial, incluso por debajo del polo sur y, en consecuencia, la franja tiene un ancho sobre los 400 km y un movimiento de este a oeste.

Entre los proyectos aprobados por el INACH en su último llamado a concurso, una expedición liderada desde la Universidad de Chile se dirigirá a Glaciar Unión para obtener imágenes de este nuevo eclipse, llevando al Continente Helado varias cámaras, lentes, espectrógrafos y sensores atmosféricos para lograr un registro completo del evento. Las observaciones se analizarán luego en conjunto con colaboradores que estarán en un avión que despegará desde Punta Arenas y seguirá el trayecto del eclipse desde los aires.

Adicionalmente, las condiciones extremas del continente antártico hacen que la respuesta de la atmósfera terrestre a la repentina pérdida del flujo solar sea comparable a la de otros cuerpos del sistema solar que experimentan eclipses, como variadas lunas de Júpiter y Saturno. Consecuentemente, la expedición llevará una serie de sensores atmosféricos que permitirá medir la respuesta con una precisión mucho mayor que la del último evento en Antártica el 2003.

Haciendo referencia a hora continental chilena (UT-3), el 4 de diciembre de 2021 en Glaciar Unión, el eclipse parcial comenzará a las 03:53, luego vendrá la totalidad por 50 segundos desde las 04:44:59, finalizando la fase parcial alas 05:37.

Luego vendrá un gran periodo de escasez de eclipses en Chile y Antártica. Los próximos eclipses que visitarán a este continente serán en 2039 y 2057, el primero alejado de la zona reclamada por Chile, el segundo pasando por varias de las bases de la península Antártica.

Por otro lado, los próximos eclipses totales que pasarán por territorio chileno continental serán en 2049 y 2073.

Muchas gracias por comentar en @PrensaAntártica

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