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Opinión: liderazgo polar


Por Alfredo Soto Ortega, Coordinador de Vinculación con el Medio para el Centro de Investigación GAIA Antártica CIGA

Por estos día en lo que corresponde al mes de agosto, en que según nuestro calendario de celebraciones antárticas, está la hazaña del Piloto Pardo de permitir que un británico se reúna con su gente después de varios meses de estar incomunicados y vivir una de las historias más emblemáticas del heroísmo y Liderazgo Polar.

Al mismo tiempo se entrecruzan una diversidad de acontecimientos y hechos relacionados con la historia antártica y que al mismo tiempo de conmovernos, sentimiento compartido en todo el mundo, nos atañe y nos trae a recordarnos que somos una región de Chile que tiene mucho en cuanto a su pertenencia y propiedad el valor antártico en sus múltiples dimensiones: Geográficos, geológicos, históricos, políticos administrativos, económicos y científicos y por sobre todo, las instancias primarias como una región al servicio de la exploración y la investigación del Continente Antártico.

Muchas fueron las expediciones dirigidas al conocimiento de la Antártica que pasaron por estas aguas australes y usaron nuestros pequeños pero útiles puertos. Entre ellos figura la presencia y en varias oportunidades de Sir Ernest Henry Shackleton (15 de febrero de 1874 – 5 de enero de 1922) fue un explorador irlandés, principalmente recordado por su expedición «Imperial Trans-Antarctic Expedition» (1914–17) en el barco “Endurance”.

La expedición fracasó en su objetivo principal, cruzar el Continente Antártico, como una especie ya de conformismo al no poder expresarse al primer sueño de este explorador que era ser el primer hombre en el Polo Sur. Pero si en esta nueva aventura y expedición y a pesar del fracaso de la iniciativa, consiguió superar las durísimas condiciones del invierno austral y que milagrosamente toda la tripulación sobreviviera, gracias a su liderazgo y resiliencia. Su reconocido legado incluye un ejemplo inspirador a seguir para dirigir equipos en situaciones difíciles. La leyenda ha sido relatada en muchos libros y documentales, y Shackleton así fue inmortalizado.

El 8 de agosto de 1914, junto a los albores de la I Guerra Mundial, comienza también uno de los capítulos más apasionantes de los viajes de exploración. El navío Endurance parte desde Londres al mando del experto Ernest Shackleton junto con 28 hombres y con el objetivo de atravesar la antártica, pasando por el polo sur partiendo desde el Atlántico y llegando hasta el Pacífico, por una ruta desde el Mar de Weddell hasta el Mar de Ross, navegando 2.900 km. por agua y hielo.

Desde esta misma expedición podemos rastrear de acuerdo a las bitácoras de sus propios marinos y del insigne líder de la Expedición. Las describiremos con fases con sus respectivos títulos a seguir y en resumen de los acontecimientos:

PRIMERA FASE: ATRAPADOS EN EL HIELO

Desde Londres hasta encallar cerca del Polo Sur (8.8.1914 – 21.1.1915):

• Ernest Shackleton anunció la expedición y consiguió financiación y cerca de 5.000 solicitudes de candidatos.

• Su anuncio en prensa para atraer talento es conocido: “Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo bajo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito”. Este anuncio fue desmentido por su propia nieta en un encuentro personal que tuve en una de sus visitas conmemorativas a nuestra ciudad.

• Llevó a cabo entrevistas de selección que eran originales para la época en las que hacía preguntas poco convencionales para detectar aspectos del carácter y otras habilidades además de las técnicas. Por ejemplo preguntó a algunos por su capacidad de cantar, Juegos de salón que podría compartir, algunas experiencias fuertes tanto en ambientes marítimos como en lugares fríos, montañas o altas latitudes.

• El barco se llamaba “Endurance”, traducible como “EL DURABLE”.

• El 8 de agosto de 1914 partió de Londres, y el 27 de septiembre pasó por Buenos Aires.

• El 5 de diciembre partió definitivamente desde las Islas de Georgia del Sur hacia el mar de Weddell.

• Durante el viaje, el mismo “Jefe” como le decían todos a Schakleton y por la experiencia acumulada de ya más de 2 viajes a la antartica, el hielo estaba más presente de lo que habían previsto dificultando la navegación.

• El 19 de enero de 1915 se bloqueó en el hielo debido a un descenso drástico de la temperatura al adelantarse sorprendentemente el invierno.

• Consiguieron desbloquear el barco, rompiendo el hielo a mano con picos, palas, hachas y sierras durante 48 horas, hasta que se volvió a bloquear para siempre. El Endurance no volvería a navegar más.

• Quedaron aislados a un día de navegación de su destino en un lugar inhóspito, un desierto de hielo.

SEGUNDA FASE: LA INGRATA ESPERA

Encallados, el reto de la convivencia en condiciones extremas durante 11 meses en el hielo y 4 en una isla (21.1.1915 – 24.4.1916)

• Shackleton había observado en una expedición anterior bajo el liderazgo del célebre Robert Scott brotes de tensión entre hombres de diferentes personalidades y clases, juntos en espacios pequeños, y fue testigo de cómo se erosionaba la moral muy rápidamente si el liderazgo no era adecuado.

• Shackleton se dio cuenta de la situación y comunicó a toda su tripulación que tendrían que pasar el invierno allí. El factor comunicacional era vital y en la toma de decisiones que permitiera la aceptación de los pro y los contra.

• Shackleton les transmitió con claridad que los anteponía al objetivo de la misión. El objetivo era grande, pero ellos eran más importantes.

• Shackleton, cuyo rasgo principal como líder era el optimismo, fue consciente de lo delicada que era la situación y la relación directa entre la moral del grupo y las relaciones interpersonales por un lado, y las posibilidades de supervivencia por otro.

• Shackleton reformuló el objetivo de la expedición, de cruzar la antártica pasando por el Polo a conseguir que cada tripulante pudiera sobrevivir.

• Los nervios y la frustración empezaron a afectar al equipo y Shackleton se centró en establecer rutinas de actividad estrictas para todos los tripulantes, y monitorizaba minuciosamente su moral: hacían deporte, cultivaban aficiones, se ayudaban en diferentes tareas, hacían concursos de todo tipo y desarrollaron diferentes actividades artísticas.

• Cualquier atisbo de no colaboración era respondido contundentemente por Shackleton. Reformuló las relaciones tan jerárquicas, de forma que cualquiera podía hacer cualquier trabajo con cualquier otro compañero.

• Todos incluido el jefe trabajaban juntos. Todos estaban dispuestos a colaborar en lo que fuera.

• Según pasaban las semanas y meses fueron consumiendo los víveres y provisiones y, aunque cazaban alguna foca y pinguinos, tuvieron que comenzar a comerse a los perros de arrastre que habían llevado consigo.

• Pasaron todo el invierno en el barco y en el campo base adyacente que se llamó “Campamento Paciencia”.

• Shackleton tenía esperanzas de proseguir el viaje cuando el barco quedara liberado del hielo al pasar el invierno e iniciarse la primavera.

• Sin embargo los hielos rompieron el barco y empezó a entrar agua el 24 de octubre (llevaban 10 meses bloqueados en el hielo), hasta que terminó hundiéndose el 21 de noviembre del 1915.

• Toda la tripulación quedó atrapada en una banquisa de hielo que navegaba a la deriva sin rumbo fijo y sin posibilidad de acercarse a ningún puerto ballenero.

• El 17 de marzo su témpano pasaba a 100 km. de la Isla Paulet sin ninguna posibilidad de acercarse debido a las condiciones marítimas.

• Al observar que quedarse en la banquisa era equivalente a morir por inanición y congelación decidieron partir utilizando los botes salvavidas.

• Navegaron en total 600 kilómetros durante 6 meses en tres botes, hasta llegar a la Isla Elefante, otra isla inhóspita. Consiguieron hacer tierra, pero la isla estaba totalmente fuera de cualquier ruta de cualquier barco.

TERCERA FASE: LA RULETA RUSA

Desde Isla Elefante hasta encontrar civilización (24.4.1916 – 20.5.1916)

• Una vez más Shackleton decidió no esperar y moverse, pero esta vez se vio forzado a romper el equipo. 5 compañeros y él intentarían navegar 1.200 km. y llegar a las Islas de Georgia del Sur en el más robusto de los botes salvavidas, el James Caird de 7 metros, que zarpó el 24 de abril de 1916.

• Todo dependía de Worsley con su cronómetro, y las mediciones de la relación del sol con el horizonte, pero casi nunca tenía a la vista ni sol ni horizonte. Equivocarse en un grado equivalía errar en 60 millas, un error mortal. Sólo llevaban víveres para 4 semanas justas. En las 800 millas sólo pudo tomar 4 mediciones rigurosas, el resto sólo fue intuición.

• La tarde del 10 de mayo tras 17 días moribundos en el mar tocaron tierra.

• Por primera vez en 17 meses veían tierra y hierba, pero estaban en el lado contrario de la isla. Todavía tenían que atravesar la isla, y una vez más el equipo se dividió.

• Entre otros alardes creativos utilizaron los tornillos de la barca en las botas para poder atravesar los hielos.

• No podían parar, pararse equivalía a morir congelado y sacrificar todo el equipo. Llevaban 2 años sin andar demasiado pero siguieron marchando toda la noche.

• Shackleton, Worsley y Crean anduvieron durante 36 horas seguidas, recorriendo los 51 km. de terreno montañoso que los separaban de la estación ballenera de Stromness, a donde llegaron el 20 de mayo.

• A las 15:00 del 20 de mayo llegaban al puerto de Strongnass después de 36 horas de marcha.

CUARTA FASE: EL RESCATE

La operación de rescate de los compañeros en Isla Elefante (20.5.1916 – 30.8.1916)

• Mientras tanto en la Isla Elefante las tormentas eran tan duras que tenían que volcar los botes y refugiarse debajo hasta durante cinco días seguidos.

• No había víveres en el entorno por lo que tuvieron que tomar de las pocas provisiones que les quedaban y de los perros de arrastre.

• A los 3 días de llegar a las Islas de Georgias del Sur salieron hacia la Isla Elefante en una desesperada cruzada contrarreloj por la vida de los 22 compañeros, pero no podían partir ni atravesar los hielos que cubrían el mar cercano. Tardaron casi 4 meses en llegar hasta ellos y con varios intentos fracasados. Aquí aparece el Gobierno Chileno, La Armada de Chile, La Región de Magallanes, El Piloto Luis Pardo Villalón, su gente más cercana y de confianza y la frágil “Yelcho” no habilitada para semejante travesía por el Mar de Drake y aproximarse a los posibles hielos que rodeaban a la Isla Elefante.

• En Isla Elefante el 26 de agosto… sólo les queda carne de foca podrida, y no había manera física de derretir el hielo, estaban también sin agua.

• En lugar de cenar, leían recetas de cocina haciendo sugerencias de mejora, sin nada que llevarse a la boca.

• El equipo empezó incluso a pensar en lanzar un segundo bote, tras la ruta que había emprendido Schakleton.

• El 30 de agosto divisaron un barco. Era la escampavía “Yelcho” al mando del Piloto Pardo, que con su pericia logra navegar de lo imposible hacia lo que afortunadamente el peligro de la banquisa se disipo gracias a la presencia de vientos que la movilizaron. Shackleton iba en él y contaba desesperadamente con los prismáticos las figuras que salían de debajo del bote por saber angustiado si estaban todos vivos,… y lo estaban. No se había perdido ninguna vida.

• A pesar de la guerra mundial, hasta la comunidad alemana en Punta Arenas izó banderas británicas para darles la bienvenida.

• Shackleton negó la condecoración de la medalla polar a los 3 marineros que se amotinaron, a pesar de que después la contribución de McNish fue fundamental para salvar a toda la tripulación.

La historia del “Endurance”, Ernest Shackleton y sus 27 compañeros es la historia de la victoria del optimismo, liderazgo y resiliencia, y el trabajo en equipo sobre la dureza de algunos contextos empresariales extremos y las limitaciones del ser humano. No menor es la hazaña del Piloto Pardo, su tripulación y la “Yelcho” en la que también se vería el arrojo por el cumplimiento del deber, la capacidad de liderazgo y dirección de una tripulación que con la humilde “Yelcho” surcaron los mares más bravos del Planeta y soportaron también la rigurosidad del ambiente aun invernal en la Antártica.

Muchas gracias por comentar en @PrensaAntártica

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