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Amancio Williams, el arquitecto que diseñó la primera ciudad antártica hace 30 años


El reconocido arquitecto argentino, pensó y diseñó en 1980, una ciudad para unas 1900 personas que vivirían de manera permanente en la Antártica. Prensa Antártica.

A principio de 1980, Amancio Williams (1913-1989), arquitecto del Movimiento Moderno Argentino, a raíz de la iniciativa del Comando Antártico del Ejército Argentino, fue consultado por autoridades argentinas con el propósito de iniciar un estudio para construir la primera ciudad en la Antártica. La idea era desarrollar una ciudad cerrada que reuniera condiciones generales planteadas en una ciudad moderna, es decir, desarrollo lineal, arquitectura espacial, suelo libre, integración y no yuxtaposición de edificios.

La ciudad debería ubicarse en la Península Antártica, vinculada con las diferentes bases mediante helicópteros. La ciudad, debía ofrecer a sus habitantes, posibilidades culturales además de un permanente contacto con el resto del mundo a través de la renovación continua de su propia población transitoria.

La comunidad, unas 1900 personas, estaría compuesta mayoritariamente por matrimonios jóvenes con hijos pequeños para quienes se estudió un nuevo tipo de departamento adaptable a diversas necesidades. El resto de la población, de carácter transitorio, estaría formada por turistas y participantes de convenciones.

La ciudad dispondría de un gran hotel, con todos los servicios sociales necesarios. La circulación estaría asegurada por vías peatonales y de manera simultánea, por medio de vehículos eléctricos.

La comunicación con el mundo exterior se lograría por medio de zonas de amortiguamiento de temperatura y viento por un sistema de puertas deslizantes. La propia forma de la ciudad, aseguraba la protección contra el viento y la nieve. La ciudad contaría con un clima propio obtenido por la energía eléctrica que producirían los continuos vientos.

La estructura no sería emplazada directamente sobre el suelo antártico, sino separada por una capa de agua potable que se mantendría a una temperatura entre 10° y 12° por recirculación previamente temperada y ozonizada. El agua limpia cumpliría así dos funciones: como colchón aislante de las bajas temperaturas del suelo y como gran reserva de agua, dada la dificultad de derretir hielo durante el invierno.

La construcción nunca se realizó, y Amancio Williams resolvió donar a Argentina y Chile el estudio completo realizado para desarrollar esta ciudad. @prensaantartica

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