NOTICIAS

José Saborit, el artista que atendió el llamado de la Antártica más allá del sur


El artista, escritor y académico José Saborit llevó consigo parte de Magallanes, Isla Navarino, Cabo de Hornos y la Antártica hasta el Instituto Valenciano de Arte Moderno, en su muestra “Más al Sur”.

Se puede decir que la fascinación por conocer un poco más los misterios que guarda la Antártica, comienza desde las primeras expediciones y continúa hasta el día de hoy, atrayendo cada vez más a científicos de todo el mundo, quienes han encontrado en las tierras heladas, información más que relevante para el avance de las diferentes disciplinas científicas.

En los últimos años, ese interés por llegar al fin del mundo, o al comienzo de todo, ha aumentado de la mano de los artistas y sus obras inspiradas en la inmensidad del Continente Blanco.

José Saborit es pintor y escritor español, además de catedrático en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia, autor de numerosas exposiciones de pintura, ensayos y poemas.

Saborit es uno de esos artistas que sintió el llamado del frío lejano del extremo sur austral de Chile, en busca de ese algo que solo los artistas buscan y no siempre se encuentra. Atendiendo a ese llamado, José Saborit se embarcó en el viaje que inspiraría “Más al Sur”, exposición pictórica que acaba de finalizar en el Instituto Valenciano de Arte Modero, IVAM, y se espera continúe en itinerancia durante los próximos meses.

Saborit dialogó con Prensa Antartica, para narrar su experiencia en Chile, y en particular en la isla Navarino y el territorio antártico.

¿De qué se trata Más al Sur?

Más al Sur es una exposición de pintura comisariada conjuntamente con Carlos Marzal vinculados por una larga trayectoria de afinidades y complicidades. Carlos Marzal es escritor, y obtuvo el Premio Nacional de Poesía y el Premio Nacional de la Crítica en 2001 por su libro Metales pesados (Tusquets, 2001).

Aun sin ser descriptivas, las pinturas que componen la muestra, cerca de un centenar de óleos sobre tala y lienzo, acuarelas y dibujos, surgen de la experiencia directa de algunos lugares como Porta-Coeli, la Albufera de Valencia, el Mediterráneo, el Atlántico, el Pacífico, Punta Arenas, Cabo de Hornos, Isla Navarino, y la Isla Rey Jorge, en el continente Antártico.

Más al Sur es un viaje de lo cercano a lo lejano; de la figuración a la abstracción; del color a la ausencia de color, un viaje en busca del blanco, no entendido como el silencio, sino más bien como el folio en blanco o el lienzo en blanco, el espacio por llenar, el espacio por recorrer, el vacío necesario para que surja algo, la potencia de lo por venir, el final del viaje como principio del viaje: Hito cíclico y vuelta a comenzar desde el blanco.

La muestra piensa la necesidad del límite, y propone la siguiente reflexión, deudora de la experiencia Antártica: La voluntaria disminución cuantitativa del espectro de la experiencia (visual) potencia el aumento de las capacidades perceptivas de discriminación y apreciación de los matices. Potencia la intensidad de la experiencia, como el ayuno al apetito. Menos es más. Simplificación voluntaria.

Vine aquí buscando el paisaje más blanco y radical -no diré más puro- pero lo que ahora me conmueve no es sólo el paisaje, sino la gente que lo habita. ¿Cómo transforma el paisaje a quienes lo habitan? ¿Cómo interioriza uno sonidos del viento, los efectos lumínicos, las temperaturas? Como una llovizna leve cadenciosa, sin ruido y sin prisa va calando el entorno del sujeto, va lavándolo de sí mismo y haciéndolo mejor en la relación dialéctica con la otredad del afuera, un afuera que aquí seduce por su belleza sublime y se impone con la fuerza de cien, de mil, de un millón de bueyes. José Saborit

¿Qué lugar ocupa el paisaje en su obra?

Un lugar central, sin duda, desde hace unos veinte años. No se trata de un paisaje descriptivo, sin embargo. No quiero reproducir las características físicas u orográficas de los lugares visitados sino las emociones sentidas en esos lugares. Pintar cuadros que provoquen emociones o estados de ánimo semejantes a las que sentí al visitar algunos parajes que por un motivo u otro me han fascinado. Contagiar al espectador, por medio de la pintura, la adhesión incondicional al mundo y a la vida, a la belleza que encierra cada rincón del planeta, si sabemos mirar con ojos no rutinarios.

¿Cómo fue que llegó hasta Punta Arenas, isla Navarino y Antártica?

Tuve la inmensa suerte de conocer a Paola Vezzani en 2006, en un curso de Pintura y Retórica visual que impartí en la Universidad Católica de Santiago de Chile. Cuando regresé a Santiago a impartir otro curso en 2010, ella me invitó a dar una conferencia en la Universidad Magallanes de Punta Arenas y más tarde, a colaborar con la Fundación Omora de isla Navarino. En 2011, de nuevo regresé a Punta Arenas, esta vez invitado por Angélica Lapóstol, curadora del concurso internacional de pintura “Pintando la Patagonia”, organizado por Arturo Palma y Mª Teresa Matetick, fundadores de Teraike.

En esta ocasión mi tarea consistía en impartir un curso de pintura del natural en el Club Andino de Punta Arenas (donde conocí gente encantadora) y pronunciar una conferencia sobre paisaje en la universidad Magallanes. El viaje a la Antártida se debe a la generosidad de Angélica Lapóstol y del general de las FACH Juan Soto Palomino.

En Cabo de Hornos percibí lo sublime romántico como en ningún otro lugar del mundo. Isla Navarino me conmovió por su belleza increíble y por sus paradojas

¿Cómo fue su experiencia viajando por estos lugares tan alejados y de qué manera influyeron en su obra?

Fue una experiencia muy intensa, como aprender a mirar de nuevo, como recuperar la capacidad de sorpresa del niño. Estos lugares influyeron en mi obra de forma definitiva, como una inyección de energía sin la cual no habría podido pintar lo que he pintado en los últimos años.

Viajar nos abre los ojos, nos cura de la miopía de los localismos mal entendidos. Particularmente siento un gran afecto por Punta Arenas, me descubro con frecuencia pensando en sus calles, en su costanera, como si algo muy mío se hubiese quedado allí, en Magallanes, con su luz singular y con sus vientos.

En Cabo de Hornos percibí lo sublime romántico como en ningún otro lugar del mundo. Isla Navarino me conmovió por su belleza increíble y por sus paradojas. Y la experiencia Antártica fue también colosal. Creo que la grandeza de la Antártida no está en lo que me da sino en lo que me quita, en aquello de lo que me priva: libertad de movimientos, albedrío, percepción cromática, creo que la importancia de esta experiencia radica en su sentido contrapuntístico, en su modo de recordar la necesidad del límite. Si el observador modifica con su observación lo observado, modificar al observador mediante diferentes estrategias de ayuno, perceptivo o cromático, puede actuar a favor de una mayor intensidad de la experiencia visual. Este pensamiento me llevó a proponer con “Más al Sur” la necesidad del blanco.

¿Qué es lo que más le llamó la atención de su visita a la región austral?

La belleza de los lugares y la impresión que me produjeron que ya fuera de toda duda. Sin embargo, lo que más llamó mi atención, no como pintor sino como ser humano, fueron los seres humanos, las personas que tuve la suerte de ir conociendo, la generosidad, la calidez humana y la fortaleza de las gentes australes.

¿Cómo sigue “Más al Sur”?

El IVAM a propuesto varias itinerancias que se irán concretando en los próximos meses. Una de ellas a Santiago de Chile.

¿Qué le espera en el futuro?

Tal vez, tras tantos horizontes y lejanías, vaya ahora en busca de la intensidad de lo pequeño y lo cercano, aunque, al final, como siempre, la pintura me llevará por donde ella quiera… @prensaantartica

+ información: IVAM.ES JOSESABORIT.NET

Isla Navarino, 2010. Óleo sobre lino 146 x 195. José Saborit, “Más al Sur”.

1 Comentario en José Saborit, el artista que atendió el llamado de la Antártica más allá del sur

  1. El artista describe lo que le sucede en general a las personas que tienen una cierta sensibilidad y visitan esos lugares, te impresionas, te quedas mudo observando la infinidad de esos paisajes, el viento te acaricia y te quedas quieto sintiéndolo hasta que penetra en tu ser como una caricia de amor hasta calar tus huesos, su gente, como la describe este artista, es cálida, está hecha al fragor de esos helados y lejanos lugares, pero es cálida, ellos no perciben como son, simplemente son, pero los que llegamos desde afuera percibimos que es distinto, muy distinto desde donde venimos, notamos la diferencia entre el ser humano de allí y del que llega desde lejos, es algo mágico lo que le pasa a uno al visitar esos lugares, te cambia la percepción de cómo enfrentar la vida, llegas allí y ya nunca más te puedes olvidar de esos parajes, necesitas volver, siempre deseas volver, eso es lo que le sucederá a este artista, por mucho que recorra otros lugares, ya no podrá olvidar nunca más la Patagonia Austral y estarán constantemente volviendo a su mente esos parajes que, cambiaron la percepción de su visión como artista y como ser humano.

    Me gusta

Muchas gracias por comentar en @PrensaAntártica

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: